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Seguimos con nuestro propósito de hacer un fin de semana al mes en el vivac de Basanberro para poder revisar la zona final y aledañas.
En esta ocasión teníamos pendiente una escalada en un tramo nuevo que encontramos en la ultima incursión.
El viernes por la tarde entramos hasta el vivac cargados de comida como para un ejército, preparamos agua, hacemos alguna mejora en la zona… y a cenar!
El sábado, después de una noche "movidita", llegamos hasta la escalada que se encuentra al final de un meandro que no conocíamos. Y mientras dos hacen la escalada el tercero aprovecha para mirar todos los recovecos que hemos visto por el camino.

Esta vez, afortunadamente, hay mucha menos agua, aun así hay un goteo constante que nos hace terminar mojados y fríos. No obstante somos cabezones y terminamos la escalada aunque nos cuesta mucho más tiempo del esperado y… pues nos lleva hasta otro pozo que, creemos, puede ayudarnos a superar el cierre del meandro en el que comenzamos la escalada. Pero eso será para otro finde, el tiempo se ha ido volando y hay que volver al vivac a terminar la comida, que no es cuestión de sacar peso de más en el petate.
Otra noche más y el domingo (después de desayunar hasta terminar como unos jubiletas en un buffet libre) para fuera con la sensación de que, al contrario de lo que ocurre en la película “Time trap”, dentro de la cavidad el tiempo pasa más rápido: se nos ha ido el fin de semana, hemos dormido una hora menos… y al salir a la calle hemos debido dejar la primavera y ha vuelto el invierno.

Notas para siguientes incursiones:
El vivac ha mejorado mucho, nivelamos más el suelo, conseguimos una temperatura dentro de él que muchos quisieran para casa, hemos mejorado las “instalaciones sanitarias” que ahora hacen que la Cloaca Máxima parezca un juego de Lego para niños, hemos mejorado la habitabilidad luchando contra los malos olores, … ¡pero aún falta por llevar una cámara estanca para encerrar al que ronca!

Revisar las calorías que se recomiendan consumir en este tipo de actividades para no terminar como tocinos.
Participantes: Jon, Ainhoa y Jaime.
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Mientras los más aplicados basanberreros pasan el fin de semana dentro de la cueva, el grupo de los tranquis nos dirigimos a revisar unas simas localizadas hace unos años cerca del pueblo de Lakabe.
Nada más llegar nos cruzamos con todos los pobladores de Lakabe, que se dirigen a realizar alguna actividad comunal. Para los que no sepan, Lakabe funciona desde los años 70 del siglo pasado como una población comunal en armonía con la naturaleza y lejos de los ajetreos de la vida capitalista moderna.
Nosotros nos dirigimos hacia el norte en dirección al monte Elke. A unos diez minutos por un bosque denso de encinas y mucho boj, tenemos que dejar el camino para adentrarnos en el tupido bosque. La zona está fuertemente karstificada, por lo que la progresión se hace más difícil.
Una vez llegamos, se trata de una fractura en el terreno que forma un hundimiento. En su fondo se abre la entrada, que da a una rampa y dos resaltes destrepables que desembocan en una pequeña sala donde empieza el primer pozo de 30 m.

El pozo es amplio y limpio. Disfrutamos de su descenso para llegar al fondo, donde observamos en una pared manchas y acumulación de guano de murciélago. Tomamos nota de esto, ya que parece ser refugio de alguna colonia de murciélagos.
Cerca del suelo se abre sobre la pared una ventana vertical que sondeamos otros 20 m. Hacemos unos intentos sólo para ver que nuestros fornidos cuerpos cerveceros no pasan, aun así rascando de aquí y de allá al fin lo conseguimos. El siguiente pozo se encuentra con paredes concrecionadas, de dimensiones más pequeñas que el anterior, pero cómodo. Llegados al fondo, la exploración se acaba y salimos realizando la topografía.
Fuera de la sima vemos que el tiempo se nos ha echado encima y hay alguna novia que espera el regreso de su chico. ¡No hay cobertura! ¡Que no cunda el pánico! Hay que conseguir por lo menos una raya de cobertura. Alargar el brazo subido a un árbol y ya está mandado el mensaje salvador. Ya podemos ir a la segunda sima.
Esta no se encuentra muy lejos. No es gran cosa, pero la descendemos y revisamos su continuidad, dejando un calcetín de 8 m de profundidad.

El equipo tranqui ha hecho su trabajo.
Participantes: Benja y Mikel.
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Aprovechamos que algunos tenemos puente para revisar dos pequeñas cavidades en Baztan.
La primera de ellas nos sorprende ya que continua bastantes metros. También es cierto que entre el barro y una gatera tras otra puede que no fuesen tantos metros como creíamos… Además una corriente de aire nos acompaña desde la entrada pero tenemos que dejar la exploración en un laminador muy estrecho, una pena!

Vamos para la otra y tras un pequeño estrecho termina a escasos metros.
Otra vez será!
Participantes: Ainhoa y Jon.
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Festa dela eta txango bat egitera joan gara familian.
Egun aproposa, eguraldi ona, konpainia bikaina… dena primeran doa. Halako batean semeari entzuten diot.
- “Aita!, opari bat zuretzat!”
Urduri dirudi, beraz azkar hurbiltzen naiz eta, oh sorpresa, zulo bat enbor batekin estalita.

Harriko froga egitean 5 segundoko jeitsiera entzuten da, honen ondoren ez gara ausartzen zenbat metro diren esatera baina…
Mila esker Arkaitz opariagatik!!!
Partaideak: Amaia, Arkaitz eta Jaime.
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Este fin de semana toca cambiar un poco de aires y, ya que viene nuestro coordinador de Leire, qué mejor ocasión para recordar viejos tiempos.
Así que ponemos rumbo a Leire con la intención de revisar dos simas que teníamos pendientes.
La primera no deja de ser un “calcetín” más (como de costumbre), así que probamos suerte en la siguiente.

Parece que hoy no es el día. Después de algún estrecho, varios pasamanos y un pozo, nuestra mejor baza termina en un agujero minúsculo lleno de barro. Así que, como auténticas croquetas, sufrimos para no dejar el cuaderno de topo hecho un desastre y decidimos salir al exterior.

Como todavía es pronto y queda algo de luz, damos un pequeño paseo por la zona a ver si aparece alguna sima nueva.
Participantes: Jon, Mikel, Ainhoa.
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Volvemos a adentrarnos en Basanberro. Esta vez no hay disponibilidad para entrar al vivac así que decidimos ir hacia otro sector.
Repasando la topografía en uno de los puntos encontramos una anotación que nos deja … :
“Diaclasa hacia el Oeste. Con continuación y sin explorar.”
¿Qué?, ¿cómo? Miramos la topo y no hay nada dibujado así que suponemos que seguirá sin mirar. Pues para allá que nos vamos.
Esta vez el agua no es problema, el río ha bajado mucho y podemos entrar y andar sin dificultad.
Antes de llegar al punto apreciamos un paso superior que no se ve pisado así que metemos el morro. Un caos de bloques donde se puede pasar por arriba (estrecho), por abajo (estrecho), dar vueltas y aparecer otra vez en el mismo sitio (estrecho), … finalmente nos parece sentir aire y se ve una galería clara y, cuando nos las pretendíamos muy felices, encontramos el punto de topo que íbamos a buscar apareciendo por la diaclasa sin explorar que decía la anotación.
Conclusión: dicha diaclasa, y por un lío de bloques, reaparece en la misma galería tres puntos de topo más adelante.
Como aún es pronto vamos a otro punto cercano que también tenía una nota:
“Paso muy estrecho (En la incursión sólo pudo pasar Txiki). Después de este paso continúa la diaclasa y aparece al menos otra más.”
Cuando llegamos nos estamos riendo un rato. ¡Y tan estrecho!, de hecho, aun se ven las marcas de raspaduras en una de las paredes suponemos de cuando entró Txiki como un jabalí (y de esto ya hará la tira de años). Como llevamos nuestra propia jabata se cuela y, efectivamente, continúa, y continúa, y continúa hasta que, oh sorpresa, vuelve a empalmar con otra galería conocida. ¡Otro bucle!

Esta vez ya decidimos ir saliendo que para un día han sido ya muchos pasos estrechos y nos merecemos un refrigerio.
Otra vez será.
Participantes: Ainhoa y Jaime.
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Pablo Estremera Goñi: agur eta ohore
Albisteak bihotza zartatu digu: lan istripu batean Pablo zendu da. Pablo eskalatzaile fina eta alturako langilea zen aspaldi, lanean eskarmentu handikoa. Baina, ez, bera ez zen espeleologoa; halere, oso paper garrantzitsua jokatu zuen Legarreako leizea garbitzeko lanetan, gure taldeak Sagardia-Goñi familiaren gorpuen bila abiatu zituen lanetan.
Pablo prestaketetan, Gazteluko leizeko lanetan eta ondorengo jardueretan buru-belarri aritu zen, profesionaltasun handia erakutsiz. Gainera, bere izaera apal eta atseginak izugarri lagundu zuen ingurune latz hartan lan-taldearen kohesioa eta ekimena mantentzeko.
Geroztik, berarekin harremanetan segitu dugunean, harrotasunez mintzatzen zen egindakoaz eta bere bizitzarako zer une hunkigarria izan zen azalduz.
Hutsune handia utzi diguzu, mutil!
Pablo Estremera Goñi: fue un placer haberte conocido
La noticia nos ha destrozado el corazón: Pablo ha fallecido en un accidente laboral. Pablo era desde hace tiempo un fino escalador y trabajador de altura, con mucha experiencia en su trabajo. Pero no, él no era espeleólogo; sin embargo, jugó un papel muy importante en la limpieza de la sima de Legarrea, en las labores que nuestro grupo emprendió en busca de los cuerpos de la familia Sagardia-Goñi.
Pablo se dedicó de lleno a los preparativos, a los trabajos en la sima de Gaztelu y a las actividades posteriores, demostrando una gran profesionalidad. Además, su carácter modesto y amable contribuyó enormemente a mantener la cohesión e iniciativa del equipo de trabajo en aquel entorno tan duro.
Desde entonces, cuando hemos seguido en contacto con él, hablaba con orgullo de lo realizado y de lo emocionante que le había resultado la experiencia.
¡Nos has dejado un gran vacío, chaval!