Como bien dice un ilustre satortxo, “sois unos Leiremaniacos”. Sí, lo admitimos, somos adictos a Leire. Este lugar no deja de proporcionarnos nuevas emociones. Nos da ese gusanillo que tienen todos los espeleólogos al adentrarse en un lugar donde sabes que nadie más lo ha hecho. Leire tiene la capacidad de sorprendernos con esta sensación todos los días, y por ello somos ¡LEIREMANIACOS!

Ya hemos llegado a Biguezal y surgen las dudas de que hacer. La oferta es amplia pero estamos condicionados por la apertura o no de las pistas. ¡Sorpresa! La pista de los forestales está abierta, así que no lo pensamos mucho y hacemos un poco de 4x4 hasta una sima encontrada en la ladera norte del monte Lacunazo.

Bajamos por una pequeña dolina situada al lado de la pista, en su fondo hay un pequeño pozo de 5m que da a una sala, de ella parten dos galerías, una descendente siguiendo una diaclasaque finaliza a los 15m, y otra horizontal a la sala que forma un meandro dirección N. Se hace el avance por la parte superior del meandro de 10m llegando a un paso que se hace necesario desobstruir. Aquí dejamos esta incógnita para volver.

Dentro de la sima encontramos una gran cantidad de huesos y calaveras de corzo en perfecto estado, lo que dará nombre a la misma.

No queremos arriesgarnos con los cierres así que salimos pitando para que no cierren por sorpresa.

Ahora toca ir a la zona de Puzalo donde hace dos semanas encontrábamos entre una selva de bojes dos simas más.

La primera que toca es Puzalo 2. Una gran dolina con sima de 15x10m y unos 15m de profundidad. En un lateral a 3m del suelo se asoma una ventana donde continúa la sima con dos pozos de 25 y 20m, amplios y verticales. El último pozo finaliza con dos posibles incógnitas sopladoras.

Lo más sorprendente de esta sima con respecto a otras cavidades cercanas es la sequedad de la misma, ni una sola gota de agua o barro!! Salimos más limpios de lo que entramos.

Participantes: Txomin y Torra.