Volvemos a adentrarnos en Basanberro. Esta vez no hay disponibilidad para entrar al vivac así que decidimos ir hacia otro sector.
Repasando la topografía en uno de los puntos encontramos una anotación que nos deja … :
“Diaclasa hacia el Oeste. Con continuación y sin explorar.”
¿Qué?, ¿cómo? Miramos la topo y no hay nada dibujado así que suponemos que seguirá sin mirar. Pues para allá que nos vamos.
Esta vez el agua no es problema, el río ha bajado mucho y podemos entrar y andar sin dificultad.
Antes de llegar al punto apreciamos un paso superior que no se ve pisado así que metemos el morro. Un caos de bloques donde se puede pasar por arriba (estrecho), por abajo (estrecho), dar vueltas y aparecer otra vez en el mismo sitio (estrecho), … finalmente nos parece sentir aire y se ve una galería clara y, cuando nos las pretendíamos muy felices, encontramos el punto de topo que íbamos a buscar apareciendo por la diaclasa sin explorar que decía la anotación.
Conclusión: dicha diaclasa, y por un lío de bloques, reaparece en la misma galería tres puntos de topo más adelante.
Como aún es pronto vamos a otro punto cercano que también tenía una nota:
“Paso muy estrecho (En la incursión sólo pudo pasar Txiki). Después de este paso continúa la diaclasa y aparece al menos otra más.”
Cuando llegamos nos estamos riendo un rato. ¡Y tan estrecho!, de hecho, aun se ven las marcas de raspaduras en una de las paredes suponemos de cuando entró Txiki como un jabalí (y de esto ya hará la tira de años). Como llevamos nuestra propia jabata se cuela y, efectivamente, continúa, y continúa, y continúa hasta que, oh sorpresa, vuelve a empalmar con otra galería conocida. ¡Otro bucle!

Esta vez ya decidimos ir saliendo que para un día han sido ya muchos pasos estrechos y nos merecemos un refrigerio.
Otra vez será.
Participantes: Ainhoa y Jaime.