El verano se está acabando y ha sido muy generoso. Las salidas no han parado (aunque llevemos algún tiempo sin publicar) y seguimos inmersos en varios proyectos que se están llevando a cabo ahora mismito.

Aún así, aprovechamos las ventanas que quedan entre proyectos para volver a nuestra querida Basanberro y, enseñar a los que ya son el futuro, dónde tienen nuevas incógnitas.

En esta ocasión volvemos a cambiar de sector. En otra de esas conversaciones de: “habría que volver a…”, “quedó pendiente…” salió a colación una escalada que no se realizó hace ya bastantes años y a la que nunca más se volvió.

Pues cogemos los bártulos y para allí que nos vamos. El primer fin de semana (nos costó dos llegar hasta la escalada) y cuando estábamos en camino ya bastante avanzados vimos una bifurcación que, aunque aparecía en la topo como abierta, no estaba dibujada. Metimos el morro y, como siempre, un arrastradero estrecho de barro pero que, después de unos cuantos metros se ampliaba y llegaba a un cauce que no aparecía en la topo.

Lo revisamos todo hasta llegar a un tapón de bloques y habrá que topografiarlo porque se suman bastantes metros y aclara de donde viene el agua de un aporte que hay dentro de la cueva.

La segunda semana conseguimos, por fin, llegar hasta la zona de la escalada y nos quedamos alucinados. Nada que ver con los estrechos meandros que hay para llegar hasta aquí, techo muuuuuy alto, chimeneas por todos los lados, amplitud, … ¿pero esto qué es?!

2026agosto29Basanberro

Localizamos la escalada y la comenzamos hasta una repisa intermedia. De aquí para arriba la cosa mejora ya con la pared sin barro y seca, y arriba se ve un meandro a una altura que podría ser interesante viendo el perfil de la cueva. Pero eso será para otro día. De momento las nuevas generaciones ya han aprendido el camino hasta aquí y con la tontería les ha salido bastante trabajo entre escalar y topografiar lo de la primera semana.

Participantes: Ainhoa y Jaime.